domingo, 24 de agosto de 2014

DIARIO POPULAR > Rivas en nota sobre última sesión

El pago soberano será ley a mediados de septiembre

Por José Di Mauro

La Presidenta anunció que traslada el problema de la deuda al Congreso, como corresponde, tal cual siempre se reclama desde la oposición. Pero el manejo del tema y la palabra final será siempre del gobierno.

"Quiero ser muy claro: la deuda externa argentina se ha venido pagando sin cumplirse con el requisito constitucional que dice que es atributo del Congreso arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación". Aplausos prolongados acompañaron la frase pronunciada en el recinto de la Cámara de Diputados. Tras ello, el orador tomó 'el toro por las astas' y anunció que 'el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa', generando un estallido de aplausos prolongados en las bancas y las galerías. La versión taquigráfica de esa asamblea legislativa incluye el siguiente detalle: 'Muchos señores legisladores se ponen de pie'.
Han pasado casi 13 años y quedan en el Congreso nacional 23 legisladores que estaban presentes ese 22 de diciembre de 2001, cuando el flamante presidente Adolfo Rodríguez Saá pronunció esas palabras, aclarando a continuación que eso no significaba 'el repudio de la deuda, ni una actitud fundamentalista'.
Estaban los hoy senadores Marcelo Guinle, Roxana Latorre, Gerardo Morales, Liliana Negre, Miguel Pichetto, Carlos Verna, Roberto Basualdo, Rosana Bertone, Rubén Giustiniani y Alfredo Martínez; y los actuales diputados Eduardo Brizuela del Moral, Carlos Brown, Graciela Camaño, Elisa Carrió, Mario Das Neves, José María Díaz Bancalari, Graciela Giannettasio, Miguel Giubergia, Carlos Raimundi, Jorge Rivas, Juan Schiaretti, Julio Solanas y Margarita Stolbizer.
En esas bancas estaban también Raúl Alfonsín, Jorge Capitanich, Eduardo Duhalde, los hoy gobernadores José Luis Gioja, Juan Manuel Urtubey y Daniel Scioli, y la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner. No está documentado quiénes aplaudieron, quienes lo hicieron de pie. Lo que sí queda claro es que el de la deuda es un tema particularmente caro a los legisladores; razón por la cual cuando la Presidenta anunció la última semana por cadena nacional la decisión de enviar al Congreso el proyecto de ley de pago soberano local de la deuda externa, sabía que sería música para los oídos de muchos legisladores.
No sorprendió entonces que al día siguiente sólo Mauricio Macri anticipara el rechazo al proyecto; el resto optó por evasivas, y más de un encendido opositor midió sus palabras al extremo, temeroso de quedar entrampado en la disyuntiva 'patria o buitres'.
El kirchnerismo se acostumbró a lo largo de su prolongado mandato a generar divisiones en el seno de la oposición con proyectos como la estatización de las AFJP, la Ley de Medios, o las expropiaciones de Aerolíneas e YPF.
Esta iniciativa parecía ir en ese sentido, hasta que pasada la sorpresa inicial, comenzó a madurar una posición común que giró entre la negativa y la abstención. Con su constelación de economistas, el massismo mostró una posición ambigua, que mostraba puntos de contacto con la propuesta oficial, pero que buscaba incluirle agregados para constituirse en la alternativa que Sergio Massa prometió en conferencia de prensa. El fin de semana diversos jefes de bancadas y economistas de la oposición se iban interiorizando de la propuesta que será expuesta al oficialismo, de modo tal de alcanzar una ley que cuente con un consenso mayoritario que hoy por hoy no reúne el proyecto original.
Talla aquí la campaña electoral y el massismo busca dejar su marca, convencido de que no suma darle la razón a los buitres, ni una cerrada oposición al discurso oficial. Pero por el mismo motivo será difícil que el resto de la oposición se encolumne detrás del FR, al que precisamente buscan emparentar con el oficialismo. Y mucho menos puede esperarse que más allá de la promesa de Carlos Zannini de que están dispuestos a aceptar modificaciones, el kirchnerismo decida hacer demasiadas concesiones al massismo, al que tiene tanto o más rechazo que a los fondos buitre. A menos que haga propias algunas sugerencias antes de que se hagan públicas, cuestión de no deberle nada a nadie.
Sin modificaciones, así como están las cosas el proyecto podría terminar siendo aprobado con lo justo en ambas cámaras: probablemente 40 votos en el Senado y 134 en Diputados. No es lo que se dice una muestra de fortaleza para mostrar hacia el exterior. A esto hay que agregar que el gobierno ha emprendido una carrera contrarreloj, habida cuenta de que necesita esta ley para antes del 30 de setiembre, fecha del próximo vencimiento de deuda. Ya no quiere repetir la experiencia del depósito de los fondos en el Bank of New York Mellon el 27 de junio pasado, pues los u$s 539 millones quedaron en una suerte de limbo ya no se sabe por cuánto tiempo. Es que así el gobierno pueda llevar adelante su propuesta de trasladar los pagos a otras latitudes, ese dinero ya no es del Estado argentino, pero tampoco llegó a manos de sus destinatarios. Hasta preferiría el gobierno que el juez decidiera embargarlo, cosa que tampoco hará.
Aceitado como está el oficialismo en sacar leyes 'exprés', no debería sorprender que este mismo miércoles se esté firmando el dictamen mientras el ministro Axel Kicillof expone ante los senadores, de modo tal que pueda tratarse en el recinto una semana después. El 17 de setiembre podría estar la ley sancionada, con los tiempos muy acotados como para garantizar el éxito del plan, aunque alcanzaría con que el 30/09 exista un lugar concreto donde depositar el nuevo pago. Hay tiempo para arreglar que el mismo llegue a sus destinatarios.
Todo parece indicar que con la propuesta elaborada por Economía, o la alternativa del massismo -que sugiere agregar un menú de plazas en otros países para aquellos fondos que no puedan cambiar la sede de pago y elegir a nuestro país-, difícilmente el dinero llegue a la totalidad de sus destinatarios. En buena medida, porque habrá quienes no acepten el cambio, y paralelamente porque muchos fondos que tienen carteras de bonistas que ingresaron al canje consideran que jurídicamente no pueden cambiar de jurisdicción de pago. Ni hablar de los fondos buitre, que no se espera que cedan y se avengan a cobrar con quita.
Podríamos encontrarnos entonces en un futuro cercano conque la cifra del 92,4% que tomó parte de los canjes de 2005 y 2010 se reduzca sustancialmente, para desgracia del gobierno que reivindica la reestructuración de la deuda como 'la mejor de la historia', y la del próximo gobierno, que deberá lidiar con un tema que quedará irresuelto.
Así las cosas, el anuncio de Cristina de imponer un 'pago soberano local' terminó con las dudas y da a entender que no habrá arreglo con los holdouts en lo que resta de esta gestión. Que quedará para el próximo gobierno la tarea de acordar con ellos y pagar el costo político que conlleve. Pero que a esta administración le quedará la carga de sortear una situación económica ciertamente adversa por problemas que ya venían de antes, con el agravante de que deberá hacerlo sin el ingreso de los dólares que esperaba obtener como manera de llegar a diciembre de 2015 sin mayores sobresaltos. Ahora en cambio nada es seguro.

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