Por iniciativa del Diputado Jorge Rivas y con la presencia de personalidades de distintos sectores políticos, religiosos y de organizaciones de la sociedad civil, en particular representantes de organismos de derechos humanos, ayer martes 17 de junio a las 19:00 horas se homenajeó a la APDH en el Salón de los Pasos Perdidos de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, donde destacaron entre otras la figura del maestro Alfredo Bravo, militante socialista y dirigente sindical de los maestros, que fue varias veces elegido diputado nacional y presidente de la APDH, quien nunca dejó de militar en ese organismo, y quien, cuando era su Co Presidente en 1977, sufrió él mismo el secuestro, las torturas y la prisión que le infligió la represión ilegal, sin que nunca cejara en su compromiso con los Derechos Humanos.
En este sentido, en recordatorio al undécimo aniversario del fallecimiento del Alfredo Bravo el pasado 26 de mayo, el diputado Jorge Rivas presentó el proyecto que resultó en este homenaje a la APDH y que reunió a diversos representantes de sectores políticos, religiosos, sindicales y de los derechos humanos que aún hoy acompañan la tarea por la defensa y promoción de los derechos humanos.
Se proyectó un video sobre la historia de la APDH y se entregaron medallas a las autoridades Aldo Etchegoyen, Miguel Monserrat, Susana Pérez Gallart, Alberto Pedroncini, Horacio Ravenna, Ernesto Moreau y Bella Friszman.
LA APDH
Entre sus fundadores estaban los pastores metodista José Míguez Bonino y Carlos Gattinoni, los obispos católicos Jaime de Nevares y Jorge Novak, el dirigente político Oscar Alende, la dirigente socialista y luchadora por los derechos de la mujer Alicia Moreau de Justo, el futuro presidente de la República Raúl Alfonsín, el juez y profesor universitario Raúl Aragón.
Desde hace más de 38 años la APDH continúa su trabajo que comenzó sumando cada vez a más luchadores como Emilio Mignone, el rabino Marshall Meyer y Augusto Conte, que se dedicarían hasta el final de sus vidas a la lucha por los Derechos Humanos. Las diversas identidades ideológicas y políticas de sus integrantes nunca fueron un obstáculo para el trabajo de la Asamblea, que hace de ese pluralismo uno de sus mayores méritos.
En los trágicos años de la dictadura cívico militar que azotó al país desde 1976 hasta 1983, y que aplicó el plan de exterminio de sus oponentes políticos y sociales que la Justicia argentina ha caracterizado como Terrorismo de Estado, la Asamblea recogió, registró y ordenó miles de testimonios de secuestros y desapariciones de personas, y desplegó una enorme tarea solidaria con los familiares de las víctimas que aún hoy continua en los juicios de lesa humanidad y de acompañamiento a las víctimas.
En 1977 publicó la primera lista de desaparecidos. Cuando en octubre de 1979 visitó nuestro país la Comisión Interamericana por los Derechos Humanos de la OEA esa lista había crecido en, aproximadamente, cinco mil denuncias, las que fueron presentadas a la comisión. Esta editó posteriormente su informe en Washington. La APDH gestionó el envío de 500 ejemplares que ingresaron por carga aérea a Ezeiza siendo retirados por dos de sus directivos, en una tarea sumamente riesgosa que afortunadamente fuera sorteada sin problemas. El informe –que hoy podría ser calificado como el primer registro previo al informe de la CONADEP (Comisión Nacional de Desaparición de Personas)- fue posteriormente foto duplicado y se difundió por todo el país.
La APDH continúa su trabajo de defensa y promoción de los derechos humanos ampliando su alcance con delegaciones en distintos puntos del país que la hacen una organización nacional con una importante presencia territorial.











Lunes, 09 de junio de 2014





Por Guillermo F. Torremare *
