sábado, 26 de agosto de 2023

La insatisfacción y la furia Escribe Jorge Rivas, candidato a diputado nacional 》Confederación Socialista – Unión por la Patria 》

La insatisfacción y la furia

Escribe Jorge Rivas, candidato a diputado nacional
Confederación Socialista – Unión por la Patria


La Argentina ya forma parte del selecto club de países en los que el terraplanismo de ultraderecha, surgido de las entrañas de la pandemia del covid, ha dejado de ser una expresión marginal de la política para pasar a ser una verdadera y peligrosa alternativa de poder.

Para sorpresa de todos y todas, la novedad quedó instalada en nuestro escenario político el domingo 13, cuando la fórmula de ultraderecha integrada por Javier Milei y Victoria Villarruel resultó la más votada en las elecciones primarias nacionales, y dejó en segundo y tercer lugar respectivamente a la derecha tradicional y al espacio que expresa al movimiento nacional y popular, Unión por la Patria.

Debemos prestar atención al dato de que si bien Milei, como su compañera de fórmula y toda su organización, es de ultraderecha, sus votantes, en su gran mayoría, no lo son. Ellos solo expresan, por medio de este personaje, sus broncas, sus angustias, sus miedos, y su rechazo a la política, porque la perciben como la causante de sus problemas, o al menos como incapaz de resolver sus problemas concretos.

Si el método se mide por el resultado, alguna razón tienen para estar furiosos con la política. “Con esa casta maldita, corrupta, e inútil - diría si intentara ponerme en el lugar de cualquiera de ellos -, que se alimenta gracias a mi trabajo, que ni siquiera repara en mí para ver si necesito algo, y que encima me roba a través de los impuestos, me controla, intenta regular mi vida, me coarta la libertad. Por eso mi grito de guerra: viva la libertad, carajo”. 

Es allí donde nace una nueva subjetividad hiper individualista, que no necesita ayuda de nadie, y mucho menos de la parasitaria casta. Un ejemplo de ello fue lo que sucedió este año en la Legislatura bonaerense, al debatirse un proyecto de ley que procuraba regular las aplicaciones de delivery en toda la provincia. Es archiconocida la explotación a que están sometidos los y las trabajadoras de esas aplicaciones, cuyos empleos son absolutamente informales y están fuera del alcance de cualquier derecho laboral.

Un ignoto diputado provincial de La Libertad Avanza, más o menos previsiblemente, se convirtió en un verdadero cruzado contra el proyecto de ley. Pero lo que llevó a suspender el procedimiento legislativo fue la importante movilización de quienes trabajan en el rubro, en contra de que se regulara la actividad. El vocero de los movilizados terminó festejando la suspensión del tratamiento de la ley por considerarla, y cito textual, “un triunfo contra la casta política que quiere hacernos entrar en las arcaicas normas laborales que han destruido los ingresos en Argentina”. 

Parece claro que no vale ante estas nuevas subjetividades nuestro discurso centrado en los derechos que van a perder si gana Milei, no solo porque a esos derechos ya no los tienen o nunca los han tenido, sino porque desconfían de ellos y de sus efectos. 

De modo que la campaña, a nivel nacional, se presenta muy difícil si la realidad actual se mantiene cristalizada hasta octubre. Es probable que los resultados electorales del domingo 13 sean reversibles solo si se toman algunas medidas desde el gobierno, fundamentalmente para mejorar el poder adquisitivo del pueblo. Eso permitiría aliviar, aunque sea en parte, la principal causa de que la ultraderecha creciera en nuestro país, y que en varios puntos del planeta se ha dado en llamar insatisfacción democrática.